| El día,
un día primaveral de mayo de 1998 apareció brumoso, oscuro. La
salida desde Huesca sin prisas ni madrugones, lógico al quedar con
los hermanos Cáceres. En la pradera de Ordesa nos asaltaron las dudas,
¿será prudente iniciar la travesía? Las vacas, y otros animales de
la pradera de Ordesa con sus cansinos y repetitivos movimientos nos
indicaban, con una telepatía de difícil comprensión, que el día se
mantendría así, regular pero sin lluvia. Y nos decidimos, Inma, Jesu
y Miguel, a transitar por la Senda de las Flores, estrecha faja colgada en las murallones del Parque Nacional de Ordesa. |
|