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Monte Perdido

     
INTRODUCCIÓN

Ascensión a una de las cumbres más populares de los Pirineos, Monte Perdido La tercera o cuarta en altura. (Julio de 1998) El Monte Perdido (3.355 m) ofrece un panorama tan célebre y apreciado que muchos montañeros han ascendido buscando nuevos itinerarios en una especie de veneración mítica. La vía de acceso más frecuentada parte del refugio de Góriz, formándose autenticas procesiones en verano. También se puede acceder desde el refugio francés de Serradets por la Brecha de Rolando.Una pena que sólo hicieramos cumbre Pilar, Juan y yo. Las teres y Ana se quedaron en el lago helado.

(Agosto de 2001) Nueva ascensión a Monte Perdido (tercera mía) y Cilindro de Marboré. Las verticales y redondeadas murallas del Cilindro de Marboré (3.335 m) le confieren un aspecto inexpugnable. Sin embargo hay acceso a esta cumbre del macizo de las Tres Sosores a través de un empinado corredor al que se llega desde un collado al suroeste. Hollamos Monte Perdido los tres, Fernando, Pascual y yo.

(Agosto de 2006) Otra vez en Monte Perdido, esta vez con una propuesta de travesía de tresmiles. Desde el refugio de Góriz subir a Perdido y de allí por su cuello oriental pasar a Soum de Ramond (Pico de Añisclo) y Punta de las Olas para volver por el collado de Arrablo. Los cuatro, Antonio, Fernando, Pascual y yo, logramos la proeza (al menos para nosotros)
Cumbre Perdido (1) Mi primera ascensión al Perdido. En agosto de 1996 subí con Bea y Roberto Santolaria, Inma y Jesu Cáceres, Miguel y Vicente, y con mucho frío.


Galería de imágenes que ilustran el recorrido
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Valle alto de Ordesa desde las praderas de Góriz. Desplazarnos en autobús desde Nerín nos llevó a iniciar sobre las 9 la subida desde Góriz. Primer alto en el camino. Hacía mucho calor y muy pronto perdimos la protección de la sombra matinal. Pilar, Tere, Ana y Miguel en el lago helado de Monte Perdido. Las fuerzas estaban al límite y en la Escupidera brillaba un sol amenazante.
Llegamos a la emblemática y siempre concurrida cima de Monte Perdido. Juan, Pilar y Miguel. Tres de los seis que iniciamos la subida. Descansando en el zaguán del refugio de Góriz

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